Nuevamente nos volvimos a encontrar, esta vez nos dejamos llevar por la pasión, por la necesidad de estar desnudos, con el anhelo de poder ver un nuevo día junto, hacías falta en mi vida, el tiempo que no estuviste no te mentiré, lo disfrute, me sirvió para aprender como quería amarte. Ahora que nos vemos de frente, dudamos de lo que nos está pasando, pero no de amarnos sino de las situaciones alrededor de este accidentado encuentro. Si mía fuese la elección, bien sabes que elegiría verte cada día, quedarme a tu lado haciendo un desastre en la cama mientras duermes, tocarte el pelo, gemir todo el día con tu roce, compartir cosas que no le importarían a nadie, decirte “mi amor”, disfrutar del placer de verte sin nada más entre nosotros, de la íntima complicidad, del amor. Tengo tanto que contarte, por ejemplo, mis días son más largos desde que te dejé de ver, ya no me hallo sin tu mirada, sin tu abrazo, sin tus palabras, quizá hubiera sido mejor que dejáramos las cosas c...
Querida mía, Aún no alcanzo a comprender porqué desde nuestros primeros esfuerzos por venir al mundo, las mujeres tenemos este sentimiento a fracaso unido a la piel. Aún a mis 20 años el sabor a óxido, el olor amargo y el dolor en el vientre me persiguen; me falta destreza para entender porqué siendo tan diestras en el mundo, terminamos siendo polvo, y siendo nosotras quien debemos resolver nuestros problemas, aún esperamos… ¿y qué esperamos? No sabemos, solo queremos que mágicamente desaparezcan, sabemos que nadie vendrá y aún así, esperamos. Todo mi ser desea que te sientas más mujer, que cuando veas de frente algo que te guste, vayas por ello sin inseguridades; ámalo como niña, porque para ser mujer, primero se debe aprender a amar como niña. Desaparece de tu mirada la vergüenza de sentirte niña. Tu cuerpo es tuyo para amarlo y para amar a otros cuerpos con él. En el oficio de toda mujer todo empieza con saber ser niña, saber cómo ser gentil pero agresiva, sutil p...